1
Una camiseta de su equipo
La primera que se le ocurre a todo el mundo, y por eso mismo la que probablemente ya tenga repetida. Si aun así te decides, no cojas la de este año: busca la de una temporada que signifique algo para él —el año de aquel ascenso, la de su jugador favorito— y pasa de ser un regalo genérico a uno pensado.
La pega: cada temporada sale una nueva y la anterior pasa a estar vieja.
2
Bufanda, gorro o taza del club
Barato, fácil de encontrar y siempre agradecido. Funciona muy bien como detalle pequeño o para el amigo invisible, no tanto como regalo principal.
La pega: la bufanda sale del cajón dos veces al año y la taza acaba en el fondo del armario.
3
Entradas para un partido
De los regalos que más ilusión hacen, sobre todo si va con alguien. Lo que regalas aquí no es un objeto, es un día entero: el viaje, el ambiente, la previa. Y de eso se acuerda años.
La pega: se acaba el domingo, los precios suben mucho según el rival, y hay que cuadrar fechas.
4
Un tour por el estadio
Pisar el césped, entrar al vestuario y sentarse en el banquillo. Es la opción perfecta para el que ya ha ido mil veces a ver partidos pero nunca ha visto el estadio por dentro y vacío.
La pega: es de esos planes que se compran y se dejan para "cuando podamos".
5
Un libro sobre su club o su ídolo
Las historias del club, las biografías de los grandes o los libros de fotos de época. Un acierto seguro si es de los que leen. Si no lo es, se queda en la estantería tal como se lo diste.
La pega: hay que conocer bien a quién se lo regalas.
6
Un balón o una camiseta firmada
El regalo de coleccionista. Impresiona de verdad y tiene valor sentimental… siempre que la firma sea auténtica.
La pega: está lleno de falsificaciones. Si no viene con certificado de una casa seria, estás pagando por un rotulador.
7
Una suscripción para ver los partidos
De los más útiles de la lista: se lo va a agradecer cada fin de semana durante un año. Es el regalo práctico por excelencia.
La pega: no emociona al abrirlo. Es difícil envolver una contraseña.
8
Un videojuego de fútbol
Si además de verlo le gusta jugarlo, es un acierto tranquilo. Y si hay críos en casa, se convierte en un plan compartido, que siempre suma.
La pega: hay que saber qué consola tiene y si no lo ha comprado ya él.
9
Una lámina o un póster del estadio
Aquí empieza a cambiar la cosa: es el primer regalo de la lista que se queda a la vista todos los días. Los planos ilustrados de estadios y las fotos históricas quedan muy bien enmarcados.
La pega: el papel se descolora, hay que enmarcarlo aparte y, sinceramente, no llama la atención de nadie que entre en la habitación.
10
El que se queda
El escudo de su equipo iluminado en la pared
Es la versión que no se descolora ni se guarda en un cajón: el escudo de su equipo recortado con su forma exacta, en resina epoxi y con luz neón LED por detrás. Se enciende, y la habitación cambia.
Y es lo más parecido que hay a un regalo imposible de repetir, porque se hace desde cero para él: su equipo, el tamaño que quiera, sus colores, y si te apetece, su nombre o una fecha que signifique algo dentro del escudo.
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