Comparativa honesta

Curso de resina epoxi presencial u online: cuál te conviene

Aviso por delante: yo doy un curso online, así que tengo parte interesada. Precisamente por eso voy a empezar por lo que el presencial hace mejor, que es bastante.

Y luego te cuento la razón —muy concreta y muy poco opinable— por la que para la resina en particular el formato online no es un apaño barato, sino que encaja mejor con cómo funciona el material.

Escrito por Raúl · Fotoneocuadro · Lectura de 5 minutos
1

Lo que un curso presencial hace mejor

Sin trampa, porque es verdad:

· Alguien te corrige las manos en el momento. Ves cómo sujeta el bote, a qué distancia pasa el calor, cuánto tarda en repartir. Eso por vídeo se entiende, pero en directo se pilla antes.
· Tocas el material sin comprarlo. No tienes que gastarte nada para saber si esto te gusta.
· Empiezas ya. Un sábado y has hecho algo, sin tener que organizarte tú.
· Conoces a gente. Que no es poco cuando estás empezando algo solo.

Si tienes uno cerca, es asequible y te apetece la experiencia, no te voy a decir que no vayas.

2

Lo que un presencial no te puede dar (y no es culpa del profesor)

Aquí está el argumento de verdad, y no es de marketing: es de química.

La resina tarda días en curar. No horas: días. Un curso presencial de un día o de un fin de semana se acaba antes de que la pieza esté hecha. Te enseñan a mezclar y a echarla, y te vas a casa con una pieza a medias.

Lo que te pierdes es justo la mitad donde se tuerce todo: qué aspecto tiene a las 24 horas y por qué eso todavía no es estar seca, cuándo se puede lijar, cuándo se puede colgar, qué cráter te ha salido al día siguiente y de dónde ha venido, y qué se hace cuando la pieza sale mal.

Lamina de resina epoxi de 24 horas doblandose con las manos, prueba de que todavia no ha terminado de curar
Esta pieza tiene 24 horas y se dobla como una lámina de plástico. Ya no se pega al tacto, así que en un taller de fin de semana te irías a casa pensando que está lista. No lo está — y eso es justo lo que un curso de dos días no te puede enseñar.
Una pieza entera, de principio a fin. Míralo y cuenta los pasos: eso es lo que un taller de fin de semana intenta meter en dos días. La resina no lo permite.

Y el otro problema: lo ves una vez. Un mes después, cuando por fin te pones en casa, ya no te acuerdas del detalle. Y ahí no hay a quién preguntar.

3

Lo que te da el online

· Lo ves al ritmo de tu propia pieza. Esto es lo importante: miras el paso 3 el día que estás haciendo el paso 3, con tu resina delante. No en abstracto un sábado de hace un mes.
· Lo repites las veces que haga falta. El paso que no te sale, veinte veces si hace falta.
· Entra el proceso completo, curado incluido, que es justo lo que no cabe en un fin de semana.
· Y entra el acabado. El efecto espejo —lo que separa una pieza premium de una del montón— no se ve al echar la resina: se ve días después, cuando ha curado. En un taller de fin de semana te vas a casa antes de saber si te ha salido.
· No dependes de dónde vives ni de que coincida la fecha.
· No pagas viaje ni hotel, que en un curso lejos puede costar más que el curso.

4

Lo que el online no te da

Para ser justos, también hay lista:

· Nadie te ve las manos en directo. Si haces algo raro, no hay quien te lo diga en ese segundo. Se compensa preguntando y enseñando fotos, pero no es lo mismo que tener a alguien al lado.
· Hay que ponerse. Un curso presencial te obliga por agenda; uno online se puede quedar sin empezar. Si eres de los que compra y no abre, tenlo en cuenta.
· El material lo compras tú. Y hay que saber qué comprar, porque aquí es donde más dinero se tira al empezar. La lista completa —y en qué no gastar todavía— va dentro del curso.

5

Lo que un presencial no te puede dar aunque quiera: estar ahí después

Y este es, para mí, el argumento que lo decide. Cuando acaba el taller, el profesor se va. Pero tus dudas no van a venir ese sábado.

Van a venir tres semanas después, un martes por la noche, cuando tu pieza lleve días curando y te haya salido algo que no esperabas. Y ahí, en un presencial, ya no hay a quién preguntar: tienes una foto en el móvil y nadie a quien enseñársela.

Por eso en el plan Mentor del Método Fotoneocuadro me tienes en tu WhatsApp durante 90 días, solo tú y yo. Y esos 90 días no son un número al azar: son justo el tiempo que tardas en hacer tus primeras piezas. Me mandas la foto del cráter que te ha salido y te digo qué ha pasado y si se puede rescatar, el día que te pasa.

La misma pieza en dos acabados: a la izquierda el reflejo sale ondulado, a la derecha liso como un espejo
La misma pieza, dos acabados. Y esto es lo importante: el de la izquierda no se ve el día que echas la resina. Se ve días después, cuando ha curado y ya no hay marcha atrás. En un fin de semana no da tiempo ni a verlo.

Un curso presencial no puede competir con eso ni queriendo, porque su relación contigo se termina cuando cierras la puerta del taller.

Con transparencia: el WhatsApp va en el plan Mentor, que tiene solo 20 plazas. El plan Esencial lleva el curso completo y el canal donde voy publicando, pero no el seguimiento uno a uno. Prefiero decírtelo aquí y no que te enteres pagando.

6

Y luego está el problema de la ciudad

Cada mes hay gente buscando curso o taller de resina epoxi en Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla, Bilbao, Zaragoza, Málaga, Murcia, Valladolid, Granada, A Coruña, Alicante, Tenerife, Las Palmas o Mallorca. Y en la mayoría de esos sitios no van a encontrar lo que buscan.

No es mala suerte, es aritmética. Un taller presencial necesita local, un mínimo de alumnos para que salga a cuenta y una fecha concreta. Eso solo se sostiene en ciudades grandes, y aun así un par de veces al año. Si vives en una capital igual tienes suerte; si no, tu elección real no es «presencial u online»: es online o nada.

Y si me lees desde el otro lado del charco —donde a esto se le llama resina epóxica—, la cuenta es la misma o peor. Cada mes hay gente buscando curso en Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Querétaro, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Lima, Santiago, Quito, Guayaquil, Buenos Aires, Rosario, Mendoza o Montevideo. Y de talleres que enseñen cuadros con resina y luz —no suelos ni mesas de río— ahí hay todavía menos que aquí. El curso es online y en español: da igual desde dónde lo veas.

Y hay una trampa que se lleva a mucha gente: la mayoría de cursos presenciales que salen al buscar no son de esto. Son de suelos de resina, de mesas de río o de joyería. Comparten material y no comparten oficio: ni se corta igual, ni lleva luz, ni se cuelga en una pared. Antes de reservar, mira las fotos de las piezas que hacen.

Y esto vale igual si vives en Barcelona: yo tengo aquí el taller y aun así el curso lo doy online, porque el proceso no cabe en un fin de semana. No es por comodidad mía.

Es gratis apuntarse, te llevas la guía de los 5 errores y no te compromete a nada.

Mi conclusión

Entonces, cuál

Si lo que quieres es probar y pasar una tarde entretenida: un taller presencial cerca de casa está muy bien y no necesitas nada más.

Si lo que quieres es aprender a hacerlas de verdad —que te salgan bien, repetirlas y a lo mejor venderlas—, necesitas ver el proceso entero, y el proceso entero dura más que un fin de semana. Ahí el vídeo gana, y no por precio: gana porque el material va a su ritmo y tú tienes que poder mirarlo cada día.

Y si puedes hacer las dos cosas, mejor todavía. No son excluyentes.

Y si lo que te frena del online es quedarte solo, para eso está el plan Mentor: 90 días conmigo en tu WhatsApp, que es más tiempo del que estarías con ningún profesor presencial y encima repartido justo cuando lo necesitas. Son 20 plazas.

Y luego está la parte que no vas a encontrar en ningún tutorial, porque nadie se ha molestado en medirla.

Hay cosas que en este oficio se dan por sabidas y que, cuando las pones delante de un medidor, resultan no ser verdad. Cosas que están decidiendo cómo te queda la pieza —y cuánto te dura— sin que tú lo sepas siquiera.

Aquí no te las voy a contar. Te las cuento dentro, una por una y con el número delante. Porque no son teorías de foro ni cosas que haya leído por ahí: las he medido yo, en este taller. Y no las cuenta nadie — para contarlas hay que haberlas sufrido antes, y haberse gastado el dinero en descubrirlas.

Yo estoy grabando el Método Fotoneocuadro: el proceso completo, curado incluido, con qué base uso, qué resinas, qué potencias y cómo rescatar una pieza cuando sale mal. Se abre en noviembre y quien esté en la lista entra antes y con precio de fundador.

Apuntarme a la lista

Gratis y sin compromiso. Te aviso cuando abra.

Dudas

Preguntas frecuentes

¿Hay algún curso de resina epoxi presencial en mi ciudad?

Depende de dónde vivas, y lo más probable es que no. Los talleres presenciales se concentran en Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla o Bilbao, y aun así son un par de convocatorias al año. En Zaragoza, Málaga, Murcia, Valladolid, Granada, A Coruña, Alicante, Tenerife, Las Palmas o Mallorca la oferta es mucho más escasa. Y hay un detalle que se lleva a mucha gente: la mayoría de los que aparecen al buscar son de otra especialidad —suelos, mesas de río o joyería—, que usan resinas distintas. Comprueba siempre que sea de capa fina sobre soporte plano, que es lo que se usa en un cuadro.

¿Se aprende igual de bien online?

Para la resina, en algunas cosas incluso mejor: el material tarda días en curar, así que en vídeo puedes ver lo que pasa cada día, y repetir el paso que se te resista. Lo que se pierde es que alguien te corrija en directo, y eso se compensa preguntando y enseñando fotos.

¿Cuánto cuesta un curso de resina epoxi?

Varía muchísimo según formato y duración. En el presencial hay que sumar el viaje y el alojamiento si no es en tu ciudad, que a veces supera al precio del curso. El del Método Fotoneocuadro se anuncia el día de la apertura, en noviembre.

¿Puedo hacer el curso desde Latinoamérica?

Sí. Es online y está en español, así que funciona igual desde México, Argentina, Colombia, Chile, Perú o Uruguay. Lo único que cambia son los proveedores de material, que tendrás que buscar en tu país.

¿Y si no tengo tiempo ahora mismo?

Al ser grabado, empiezas cuando puedas y lo dejas cuando quieras. Es la ventaja de no depender de una fecha: no hay clase a la que llegar tarde.

Sigue leyendo

Más del taller

· Cómo se hace un cuadro de resina con luz LED, paso a paso — los 6 pasos y el fallo típico de cada uno

· ¿Se puede vivir de hacer cuadros de resina? — los números reales, sin promesas de ingresos

¿Te aviso cuando abra?

Déjame tu correo y te escribo el día que se abren las plazas. Sin compromiso, y puedes salirte cuando quieras.

Desde 265 €Según el formato · Envío gratis península